Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico. Para algunos, mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que un 69, que una orgía, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y las fresas con nata... Mejor que una tarde de verano, que la serie completa de los Simpsons, que el fin del Milenio... Mejor que esas borracheras con los amigos, las risas extremas, los llantos de repente, la sensación de mareo, la resaca. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la Luna, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger. Mejor que la libertad, mejor que la vida. Mejor que la sonrisa de un niño pequeño. Mejor que un año entero de vacaciones, un diez en un examen, un subidón de adrenalina. Mejor que un sábado, un baño en la playa, un día de compras. Mejor que escuchar mi canción favorita. Mejor que todo eso, y que mucho más. Lo cambiaría todo por ti, por poder mirarte a los ojos, mientras tú miras los míos; por sonreírte y que me respondieses con un beso. Por dormir abrazada a ti, o, simplemente, por verte dormir.

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